¿Boda íntima o a lo grande?

Una de las cosas que más suele preocupar a los novios es el tema de los invitados. ¿Deberíamos hacer una gran boda… o quizá una pequeña sería mejor? Como todo en la vida, ambas opciones tienen sus pros y sus contras, y la mejor de ellas será la que más se adapte a vuestras preferencias.

Puede que sueñes con celebrar una boda por todo lo alto, a la que no falte nadie y que acabe siendo la boda del año. Si además tienes muchos familiares y amigos a los que invitar, no quieres que nadie se pierda ese día tan único y especial. Una boda a lo grande siempre será más espectacular y animada. Eso sí, todo ello implicará mucha más dedicación a la hora de organizarlo todo.

Si por el contrario eres una persona más introvertida o simplemente no te apetece invitar a toda esa gente a la que sientes que “tienes” que invitar por compromiso o para que no se enfade, una buena opción que está creando tendencia son las bodas íntimas. Después de todo, tienes derecho a compartir ese día con las personas que son realmente imprescindibles para ti y a dedicar tu atención a quien de verdad te apetezca.

Las diferencias entre un tipo de boda y otro se aprecian especialmente estudiando cuatro elementos esenciales: el presupuesto, el momento ceremonia, el cóctel y el convite, el protocolo social y la personalización de la decoración y los regalos.

 

1. Presupuesto

Aunque está claro que organizar una gran boda requiere de un alto nivel de adquisición económica al multiplicarse cada servicio por todos tus invitados, lo bueno es que el presupuesto que recibirás como regalo de parte de tus amigos y familiares será mayor, por lo que el coste de la celebración no será tan alto.

Por otro lado, organizar una boda más pequeña siempre es una buena noticia para tu bolsillo, ya que el presupuesto que inviertas será mucho menor que en el caso de una boda multitudinaria, aunque no recibas tanta ayuda económica de tus invitados.

 

2. Ceremonia, cóctel y convite

Si prefieres que tu boda sea a lo grande, necesitarás buscar un espacio amplio en el que se sientan cómodos, tanto en la celebración de la ceremonia como en el banquete, organizar todas esas personas en las mesas, considerar con quien y con quien no quieres que se siente cada una de ellas. También tendrás que preocuparte de considerar los gustos de tus invitados y ser consciente de las alergias de todos a la hora de seleccionar el menú gastronómico.

Si por el contrario, prefieres casarte de forma más íntima, no necesitarás preocuparte de buscar un lugar enorme para la celebración, de hecho tendrás más libertad y juego para elegir el espacio. Tampoco tendrás que complicarte con la organización de las mesas o los gustos de tus invitados, ya que al reducirse el número de comensales e invitar sólo a aquellos más cercanos, tendrás mucha más facilidad a la hora de configurar todo  y podrás centrarte más en vosotros y en vuestros gustos, que al final sois los protagonistas del evento y los que más deberíais disfrutar.

 

3. Protocolo social

Si organizas una gran boda, tendrás que dedicar más tiempo a saludar a todos tus invitados y a agradecerles su asistencia, mesa por mesa. Si eres una persona sociable puede que este momento no se te haga tan pesado, pero siempre es importante prestar atención a tus invitados, por muchos que sean. Todo ello no supondría ningún problema si de verdad deseas que toda esa gente esté presente en tu boda y buscas algo más espectacular y grandioso.

Si organizas una boda pequeña, tendrás un mayor control de todo antes y durante la boda, ya que no habrá tanta gente y podrás dedicar el tiempo que quieras a tus invitados. Además, sentirás mucha más cercanía con todos tus amigos y familia y podrás disfrutar sin necesidad de estresarte.

 

4. Personalización de decoración y regalos

En una gran boda, al contar con un mayor número de asistentes, tendrás que ser más cuidadosa y prestar más atención a los regalos de los invitados, siendo más genérica y pensando en algo que pueda gustarles a todos ellos (aunque los dividas en hombres, mujeres y niños). Evidentemente, al contar con un mayor número de invitados  tendrás menos tiempo para personalizar tanto sus detalles como la decoración de la boda, por ello siempre será mejor que prepares todo con la suficiente antelación.

Mientras que si decides organizar una boda más pequeña,  podrás cuidar mejor de los detalles y escoger opciones y regalos más originales y más acorde al gusto de tus invitados. Así mismo, también tendrás más tiempo para plasmar tus gustos en toda la decoración de la boda y de ser todo lo detallista que quieras, incluso aunque cuentes con poco tiempo. Organizar tu boda a un nivel más pequeño siempre restará estrés y sumará tiempo y un mayor control a todos los niveles del evento.

En definitiva, la magnitud de tu boda dependerá de lo a gusto que os sintáis con según qué circunstancias y de cuáles sean vuestras prioridades. Una vez que tengáis claro eso, lo demás vendrá rodado.

 

Fuentes: Finca Jardinade


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